¿Hablamos?

Tres décadas de reinserción a base de serpentinas

Jóvenes que buscan una segunda oportunidad mediante la reinserción laboral crean los papelillos y serpentinas que se utilizan en la cabalgata de Carnaval. Esta singular factoría acaba de cumplir 30 años.





Mucha gente desconoce que tras serpentinas, papelillos y plumeros se esconde una obra social nacida hace treinta años en el barrio de Trille. En la capital gaditana hay una fábrica que se dedica a elaborar estos coloridos complementos de Carnaval para el Ayuntamiento mientras reinserta laboralmente a unos jóvenes que buscan una nueva oportunidad.

Sebastián Carrera, gerente de la empresa Nufan, actúa de cicerone en una fábrica en la que ya poco queda por hacer de cara a los próximos carnavales. La producción, unos siete meses de intenso trabajo, casi ha finalizado. 500 sacos de papelillos (2.5000 kilos), 500 cajas de serpentinas (50.000 rollitos) y cientos de plumeros están listos para dar color a la fiesta gaditana. Son todos, o al menos la inmensa mayoría, para el Ayuntamiento, que los empleará en la cabalgata de Carnaval principalmente.

[Tweet “Cádiz tiene una fábrica de serpentinas que reinserta a jóvenes desde hace 30 años Vía Estrena Cádiz”]

Trille, 1986

Hace treinta años surgió esta industria, y no precisamente para cubrir la necesidad de este producto, sino para mantener a jóvenes con problemas alejados de la calle. El escenario era el barrio de Trille de 1986, que sufría -no era el único- el gran problema de la drogadicción. La asociación Nueva Juventud de Trille nació en este contexto. De la entidad surgió la propuesta de crear una empresa que mantuviera las manos de los jóvenes ocupadas para facilitar su reinserción. En una ciudad donde el Carnaval es la principal fiesta, la solución vino en forma de papel coloreado, de serpentinas y papelillos.

Nufan consiguió la colaboración del Ayuntamiento, entonces gobernado por Carlos Díaz, un apoyo que ha seguido imperturbable tras los cambios en el gobierno municipal. Encontró máquinas para recortar el papel en Valencia, donde esta industria está más extendida, y consiguieron la cesión de una nave municipal en la calle San Roque, en la Zona Franca, junto al Parque Móvil. Posteriormente, el depósito de vehículos se mudó y con él, Nufan. Ahora están en la calle La Línea de la Concepción, también en el polígono exterior de la Zona Franca.

Antes, con dos cabalgatas y las batallas de serpentinas y papelillos, el Ayuntamiento necesitaba 10.000 kilos de confeti para hacer frente a los Carnavales. La cifra se ha reducido a la cuarta parte, pero aún así es suficiente para dar empleo a seis personas, un monitor y cinco alumnos que durante dos años aprenden un oficio, tienen un sueldo y una rutina de trabajo que les ayuda a encauzar su vida. El sistema, asegura Sebastián, funciona: y para dar prueba de ello está ahí Mohamed, que comenzó como alumno y ahora es monitor en la fábrica.

La elaboración

Mohamed es el único que toca directamente la maquinaria que recorta el papel, que como es lógico tiene cuchillas muy afiladas, mientras que los alumnos se encargan del trabajo manual. El trabajo en la fábrica empieza mucho tiempo antes del Carnaval con la planificación -el Ayuntamiento recoge pedidos de entidades, estima sus propias necesidades y dice qué necesita en total- y la estimación de los materiales que han quedado en stock. El papel reciclado coloreado -en amarillo, morado, rosa y verde- proviene de Madrid. Hay pliegos para los papelillos y rollos para las serpentinas.

Las bobinas de papel van a una máquina de cilindros. El sistema es simple: el papel se encola levemente y se enrolla en un cilindro metálico, que gira perpendiculamente a una batería de cuchillas. El resultado: un cilindro con rollitos de serpentinas. Los rollitos se desembarazan del eje metálico y, se dividen en grupos de cinco, para que cada paquete de 25 contenga colores variados. Una vez formados, ya sólo resta envolverlos en papel. Puedes ver un vídeo del proceso en nuestro boletín. 

Nufan, serpentinas y papelillos
Mohamed acciona la máquina de papelillos.

Los pliegos de papel se colocan en una máquina mayor, con un gran volante detrás, que funciona de forma similar a un taladrador de sobremesa, pero en grande. Después van a una tolva, donde un ventilador se encarga de separar los papelillos, que finalmente son divididos en sacos de cinco kilos.

Más complicado es hacer los plumeros de papel de seda, un proceso manual y laborioso.

Palelillos y aparcamientos

Nufan -cuyo nombre significa Nueva Fantasía- tiene otra línea de actividad: la explotación de aparcamientos en superficie cedidos también por el Ayuntamiento. Actualmente gestiona dos, uno situado en la avenida (el conocido como Chalet de San Luis) y otro ubicado en el antiguo Campo de las Balas, muy cerca de la playa de La Caleta. Entre los estacionamientos y la fábrica de Zona Franca, indica Sebastián, la entidad consigue dar trabajo a medio centenar de jóvenes.

Puedes saber más sobre Nufan visitando su página web.

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