¿Hablamos?

Una tienda muy viva en expansión

Cadizoo es una pasión: la tienda de animales de aquel chiquillo de Jaén que llenó de bichos la nave de su padre. El establecimiento de Sagasta crece ahora con un segundo negocio en García de Sola.

Cadizoo es un negocio sin descanso, pura vocación. Es una tienda en la que la mercancía está viva y necesita cuidados diarios. Peces, roedores y aves no entienden de festivos ni de fines de semana, y la limpieza es un precepto sagrado porque un virus puede causar estragos.

Alfonso Almansa y Ana Belén Rodríguez abrieron Cadizoo en la calle Sagasta el 25 de julio de 2013. Es “mucho trabajo y sacrificio”, explica Alfonso, pero aún así se han animado a abrir una nueva tienda, más grande, en la calle García de Sola.

Entregas tu vida a esto. Desde que empezamos no me he ido de vacaciones ni dos días”, asegura. No es sólo hay que ir para cuidar a los animales cuando la tienda cierra al público; también es necesario darle la vuelta al local como un calcetín un fin de semana cada tres meses para que no quede rincón alguno sin limpiar. Ningún sitio donde puedan esconderse los temidos microorganismos capaces de causar enfermedades entre los animalitos.

En este negocio, la vocación es casi una necesidad. Alfonso, como era de prever, es un amante de los animales desde pequeño. Su padre tenía una nave en su tierra natal, en Jaén, que él llenó de animales como si fuera un arca de Noé cuando era niño. Pero a Cádiz no llegó directamente para abrir este negocio: fue recorriendo todo el litoral andaluz buscando trabajo y en el último sitio, cuando ya casi estaba a punto de dar la vuelta, lo encontró: un trabajo en la hostelería en la capital gaditana.

Cadizoo en García de Sola
La nueva tienda de Cadizoo en García de Sola.

Pero esto fue hace ocho años. Hace tres cambió la hostelería por su propia tienda. En el número 36 de Sagasta se encuentran perros, gatos, pequeños roedores, aves y peces, además de un espacio para acicalar a los canes y multitud de alimentos y complementos para mascotas. Y también está Pepa, una loro gris que no está a la venta y tiene una historia muy especial. A la pobre Pepa la trajeron a la tienda medio muerta. Su dueña había fallecido y el animal, deprimido, se estaba autolesionando. Fue el hijo de la mujer quien acudió a Alfonso sin saber qué hacer con ese ave desplumada a la que parecía quedarle un suspiro de vida. Los cuidados constantes, que incluyeron un tratamiento con antidepresivos, consiguieron resucitar a esta Yaco (Psittacus erithacus) que ahora exhibe orgullosa la cola roja que caracteriza a su especie. El cariño hizo el resto y logró dulcificar el carácter de un animal que llegó asalvajado. Pepa tiene 16 años y tiene toda una vida por delante: este sensible e inteligente animal puede vivir hasta los sesenta.

El origen de los animales que sí están a la venta  no es tan dramático como la de esta loro gris. Todos los animales son nacidos en España, no hay ninguno de importación. Además, esta familia muestra su compromiso colaborando habitualmente con la asociación protectora Canis Felix y no tiene inconveniente en colocar en el establecimiento anuncios de camadas que se regalan. “Intentamos colaborar en lo que podemos”, explica Alfonso.

La tienda de García de Sola, 49 sigue desde su apertura, hace menos de un mes, la misma filosofía que la del casco histórico: pequeños animales, peluquería y toda clase de complementos, aunque en un espacio mucho mayor, de 260 metros cuadrados.

CadiZoo está en Sagasta, 36 y en García Carrera, 49. Tienen página web.

 

 

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