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La ‘slowtienda’ de la gaditana que triunfa con la cosmética nicho

En una pequeña tienda situada en una calle poco transitada y cercana a la plaza de Asdrúbal se esconde la cuarta mejor tienda de cosméticos on line según la biblia de las tendencias de moda, la revista Vogue.

Una tienda pequeña, preciosa, bien decorada, con los estantes llenos de envases que son todo diseño por fuera y muy ‘verdes’ por dentro. Es AttaRiat, la tienda gaditana que vende cosmética nicho traída de todas las partes del mundo y triunfa en internet.


Alicia Ibánez es la emprendedora que está detrás de este negocio (junto con un socio, Ahmed Berchid) y a la que ya ponen nombres hasta los lectores japoneses de Vogue. La empresa surgió de su afición de los cosméticos y puso fin a dos años de desempleo; antes trabajaba en una consignataria de buques que decidió prescindir de ella tras casi una década de trabajo.

El despido no acabó con sus ganas de luchar, según explica esta licenciada en Turismo. La afición a cosméticos y viajes le había llevado a adquirir productos que no están disponibles en España y también le había descubierto la cosmética nicho, “indie”. Se trata de productos ajenos a las multinacionales, que no hacen publicidad y que tienen una historia detrás: suelen ser producidos por mujeres y utilizar ingredientes naturales y técnicas artesanales. “A veces estas marcas comienzan por personas que no encontraban ninguna solución para su problema en la piel y al final han dado con la fórmula”, explica. Así, la marca Joik comenzó por el empeño de una chica estonia por encontrar velas de alta calidad sin parafinas ni perfumes: acabó fabricándolas ella en cera de soja. Entre los creadores con productos en esta tienda están dos ingleses enamorados de dos chicas escandinavas, un griego perseguido por unos patos… Historias con protagonistas, con nombres y apellidos, y productos cuidados al detalle, por dentro y por fuera.

Hay artículos aptos para veganos, para celíacos, y ninguno está testado en animales. También tienen productos Halal, apto para musulmanes porque no tienen alcohol ni derivados de animales (especialmente del cerdo, como puede ser la glicerina).

“No sirven todas las marcas”, explica Alicia. A la búsqueda de calidad en la composición se une que el diseño es un factor importante a la hora de seccionar. Esta emprendedora quería huir del aspecto de los productos de herboristería, “el típico envase blanco con una etiqueta verde”. La tienda se dirige a un cliente exclusivo que busca “resultados, eficacia” pero también “algo diferente”. Es para quienes buscan “el Ferrari de la cosmética”. Lo exclusivo también está en la distribución: sólo ella vende marcas como Joik o Carlo Beauty en toda España.

La fórmula da resultado. AttaRiat, un nombre que significa perfumes en árabe, empezó a funcionar en internet en abril de 2013. Empezó poco a poco, aunque siempre subiendo. “Despacio pero bien”. Han sido “muy afortunados” al captar la atención de revistas especializadas como Vanitatis, Yo Dona o Vogue. Esta última la incluía en el listado de las mejores tiendas de cosmética online en 2015, ocupando la cuarta posición.

Alicia explica que hay gente con un concepto equivocado de lo que es emprender on line. Existe la falsa creencia de que no requiere ninguna inversión, cuando en realidad implica recurrir al trabajo a un conjunto de profesionales. Aconseja a quienes quieran crear una tienda de este tipo que valoren bien qué les hace falta antes de empezar y que inviertan en la web y en la marca. Que se olviden de la falsa idea de que se trata sólo de colgar productos.

Fue en noviembre del año pasado cuando AttaRiat dio el salto a la tienda física. Por varias razones: por una cuestión de imagen y también porque necesitaban una oficina (hasta la inauguración había trabajado desde su casa) y un lugar adecuado para guardar las mercancías. Pese a que la mayor parte de la clientela de la tienda es de más al norte de Despeñaperros, Alicia prefirió abrir en Cádiz porque la ciudad “se merece poder encontrar cosas diferentes”. Eligieron la calle Gabriel Matute por ser un lugar muy tranquilo donde poder mimar a los clientes dedicándoles todo el tiempo necesario para explicarles este concepto de slow beauty. Han creado una especie de slow tienda en la que priman calidad, exclusividad y atención y donde nadie va a comprar con prisas.

“Aquí llega la gente como a la consulta del médico”, asegura. A menudo acuden con problemas en la piel que busca una solución. No hay fórmulas mágicas y remedios rápidos, “con el tiempo ves los resultados”. Los peores enemigos de la piel, explica, son el tabaco y el sol.

Con respecto a los productos, uno de los más vendidos de AttaRiat es un sérum de ácido hialurónico de Evolve, 99,3% natural, que cuesta 36 euros (200 mg), la máscara de chocolate exfoliante de Karmameju (24 euros), la esponja facial de raíz de la planta Konjac (12 euros) o el cepillo activador de la circulación de Karmameju (39 euros), aunque hay muchos más, entre ellos alternativas naturales a desodorantes, esmalte de uña y quitaesmalte o a los protectores solares.

AttaRiat está en el número 4 de la calle Gabriel Matutes (la vía que une Asdrúbal con General Rodríguez Bouza).

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