¿Hablamos?

Lavanderías para limpiar, secar, estar y charlar

Está a punto de abrir la tercera lavandería automática en la capital gaditana ¿Qué hay detrás de estos establecimientos teledirigidos? Estrena Cádiz ha hablado con el propietario de Iw@sh, con clientes y con proveedores de la maquinaria para conocer las claves de un negocio en expansión.

En García de Sola, 8, en la zona de Varela, se ultiman los detalles para abrir la que será la tercera lavandería automática de la capital gaditana, la segunda en pocos meses. Frente al declive de las lavanderías tradicionales, las automáticas empiezan a proliferar en Cádiz y otras ciudades y se proyectan como un negocio en expansión. Así lo creen tanto Fidel Viseras, propietario de la nueva tienda, como Manuel Ruiz y José Antonio Sánchez, representantes de zona de los proveedores de máquinas del Grupo Alliance: Aún queda mucho margen para un negocio concebido como un servicio de proximidad que tiene su auge en el cambio de los hábitos de vida.

Fidel se ha llevado treinta años viajando por todo el mundo como representante de Vodafone España SAU. Ha estado años viviendo en hoteles y ha visto mucho. Y entre lo que ha visto está un negocio que prospera a impulsos de la ‘americanización’ de las costumbres: las lavanderías automáticas, antes escasas en España, empiezan a introducirse con fuerza.

Según explica, como buena parte de los hábitos de vida de los EEUU, el realizar coladas en este tipo de establecimientos se ha acabado implantando en Europa y en las grandes ciudades españolas (en Madrid hay unos 180). Ahora, baja de Despeñaperros. Las otras lavanderías, las de toda la vida, “no han sabido evolucionar, pese a que fueron a los primeros negocios a los que les ofrecieron las máquinas actuales” y en ellas no se ha producido el necesario reemplazo generacional.




¿Qué ha pasado? A juicio de este emprendedor, que la falta de sitio en las casas hace que, por ejemplo, la gente no tenga edredones de repuesto. Y si no hay repuesto, es complicado esperar varios días, incluso semanas, para conseguir la prenda limpia. La lavandería automática es mucho rápida. Se lava y seca culaquier prenda en menos de una hora.

Tanto Fidel como los representantes de Alliance explican que los clientes entran por primera vez en una lavandería llevando prendas grandes que no caben en la lavadora de su casa. Los aparatos tienen una gran capacidad, impensable en los domésticos. Por eso también son una solución cuando hay que hacer grandes coladas, como a la vuelta de un viaje porque “en una hora te lo llevas todo limpio y seco” mientras que en casa habría que hacer varias lavadoras.  También se usan mucho cuando no se quiere lavar alguna prenda en casa por estar especialmente sucia. Estas máquinas se desinfectan de forma automática tras cada lavado.

Las lavanderías también son un recurso cuando no para de llover y no hay secadora en casa, o cuando hace mucha humedad, cosa habitual en Cádiz. “No es raro que la gente traiga la colada ya hecha, sólo para secar. Además, si la doblas bien al salir de la secadora no tienes ni que planchar la ropa”, explica Manuel. También hay gente que no puede afrontar la compra de una nueva lavadora y recurre a estos establecimientos para las coladas habituales cuando se le estropea la que tiene. También recurren a las lavanderías los resturantes o pequeños establecimientos hoteleros. Y esto, sin contar con la utilidad que pueda tener para los jóvenes “que no saben ni donde va el detergente en la lavadora de su casa. Aquí todo es automático“, explica Fidel.

Este automatismo afecta no sólo a cómo funcionan las máquinas, sino también a cómo funciona el propio establecimiento. Las lavanderías automáticas son domóticas, no tienen empleados que atiendan a los clientes. Todo se hace a distancia. Manuel muestra una aplicación en la tableta desde dónde controla una lavandería de Madrid desde la gaditana García de Sola. Varias cámaras muestran a una señora haciendo la colada desde diferentes ángulos; al fondo, aparatos de lavado y secado y un televisor. Diferentes opciones permiten cerrar, apagar luces, cerrar barajas…

Un lugar para socializar




La nueva lavandería gaditana tendrá, además de lavadoras de gran capacidad y secadoras de gas, wifi, tele, aire acondicionado y sitios para sentarse y esperar a gusto. Para charlar. Y es que es otro de los factores importantes en este nuevo tipo de negocio: se han convertido en un lugar para socializar, unos lugares donde no es difícil ver a personas mayores buscando una solución para las manchas de la ropa y para la soledad. Para Fidel, un concepto importante en el negocio es crear “una extensión del salón de tu casa”, un espacio cómodo.

Fidel tiene claro que se trata de un proyecto de futuro; de hecho, quiere convertir esta idea, que lleva varios años planteándose, en una franquicia. De momento es un proyecto que le permite quedarse en Cádiz después de tanto viaje.

No es raro que quien abre uno de estos negocios repita, explica Manuel. “Es el  nuevo negocio de los nuevos emprendedores”, asegura Fidel. Los representantes son de la misma opinión: es una de las inversiones en boga, y uno de sus atractivos, según indican los proveedores de maquinaria, es el automatismo con el que funcionan, es decir, el hecho de que no requiera personal.

Los representantes de Alliance calculan que aún hay margen para la implantación de más lavanderías en la zona. En España hay un millar, una cantidad pequeña en comparación con las 5.000 que hay en Francia. Calculan que se pueda implantar una por cada 12.000 ó 15.000 habitantes y ponen algún ejemplo: el empresario que instaló una en Vera (Almería), con una población de algo más de 15.000 habitantes, ahora repetirá experiencia en un pueblo murciano que tiene 20.000. Es habitual, explican, que los emprendedores no se conformen con una única lavandería.

Los clientes




De hecho, eso es lo que ha pasado en Cádiz. El establecimiento Wasandrai de Santo Tomás (Marconi, 26), inaugurado en febrero de 2014,  estuvo como única lavandería automática de la capital gaditana hasta hace pocos meses, cuando abrió un establecimiento de esta misma marca en Trille, 31, junto al IES Rafael Alberti. En la veterana, Juan José Cervera espera a recoger la colada mientras mira su móvil. Este vecino de Loreto no se define como un cliente habitual, pero sí que acude cuando con el cambio de ropa de temporada, para lavar las prendas grandes de cama, aunque este año ha venido con algo de retraso. Sí conoce a gente que acude de forma bastante más habitual y explica que la ropa queda “muy bien, con muy buen olor y perfectamente seca”, además de que el proceso es muy rápido: 18 minutos para secar y unos 37 para lavar, indica.

Para Carmen, la ropa no queda todo lo bien que debería en estos establecimientos: dice que el algodón se arruga demasiado. A esta cordobesa le está haciendo un gran avío la lavandería de Trille, porque ahora mismo está de paso en Cádiz y sin lavadora. Por unos 13 euros ha lavado y secado aquí todo lo que ensucian tres personas durante una semana. “Te hace el apaño, aunque yo cuando estoy en mi casa prefiero la lavadora”. Lo que quedaría para hacer cuentas más despacio es si compensa económicamente hacer una colada grande en uno de estos establecimientos o varias pequeñas en casa, ya que el gasto en luz y agua es complicado de calcular, explica.

También podría gustarte

One thought on “Lavanderías para limpiar, secar, estar y charlar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR