¿Hablamos?

El fruto de las flores del Nazareno del Amor

Las flores eran una afición para Jaime desde que tenía poco más de 18 años y empezó a arreglar la capilla del Nazareno del Amor en San Francisco, aunque su carrera le llevó por otros derroteros. Tras un ERE, una nueva tienda, ramos y arreglos de iglesias le han salvado del desempleo.

Huele a incienso en la Avenida de Portugal, pero sólo si te acercas lo suficiente a una pequeña maceta que hay en la puerta de la tienda de flores y plantas Floresta. Y es efectivamente la planta del incienso, cuyo aroma nos traslada inevitablemente a una iglesia y al inicio de esta historia: a cuando Jaime Santos se enamoró de las flores.

Jaime es hermano del Nazareno del Amor, cofradía que tiene su sede canónica en la iglesia de San Francisco. Ya lo era cuando tenía 18 años y le encomendaron el arreglo floral de la capilla. Fue el inicio de una afición que no ha abandonado y que ha acabado en convertirse en su medio de vida.




Este gaditano estudió empresariales e informática, ha sido formador de FPO (Formación Profesional Ocupacional) en Informática y administrativo en Andalucía Orienta. Mientras desarrollaba este curriculum, seguía exornando la iglesia. Hace ya 25 años que creó una cascada de rosas rojas y flores secas para su primer ramo de novia, el de la mujer de un amigo. La foto de la novia estuvo años en el escaparate de Segundo y Rosita mientras que las noticias sobre el arte de Jaime iban extendiéndose y cada vez llegaban más encargos.

Hace unos años, fue uno de los afectados por los despidos en Andalucía Orienta. Inicialmente tenía esperanzas de una readmisión, así que esperó hasta que dio ese empleo por perdido y miró a su alrededor a ver a qué otra cosa se podía dedicar. Entonces se acordó de las flores.

En abril de 2014 no abrió una tienda, sino una página web que sigue activa y se dedica a la venta de flores. En agosto de 2015 dio el salto a la tienda física, con mucho mejor resultado que la virtual. Se hizo con la Floristería Ilusión, en el Supersol de la avenida Juan Carlos I, donde ha estado hasta la pasada primavera, cuando el supermercado decidió rescindir el contrato de los locales de ese edificio. Tuvo apenas un mes pero consiguió su objetivo: abrir un nuevo local en una de las mejores fechas del año para tener una floristería, el Día de la Madre.

Jaime cuenta esta historia con muchas interrupciones: las de los clientes que entran a la tienda para llevarse margaritas, rosas… Le llaman por su nombre y vienen a tiro hecho, como si Floresta llevara toda la vida en el número 1 de la avenida de Portugal y no poco más de dos meses. Por teléfono llegan en un ratito dos encargos de ramos de bodas de plata y oro. Él está contento: tiene unas cuantas iglesias y hermandades en su listado de clientes fijos (empezando por San Francisco, claro, aunque también está Salesianos, San Felipe Neri, las Carmelitas Descalzas, e incluso ha tenido encargos de Jerez y La Línea). Se encarga del 90% de las bodas que se celebran en San Francisco, una iglesia de la que conoce cada hueco al milímetro, aunque también ha exornado otros templos, y la tienda está muy bien ubicada, junto a la Avenida principal.

“La flor es un artículo de lujo”, explica. Se puede prescindir del adorno floral en las ceremonias, no es ni mucho menos imprescindible. “Sin embargo, si la pones a un buen precio, todo el mundo se lo piensa, porque a todo el mundo le gusta darle vistosidad a las celebraciones”. Esta es la filosofía de Floresta: precios asequibles. Vende ramos de novias desde los 70 euros, por poner un ejemplo.

Flores viajeras

De ramos de novia se llevan, por cierto, los de rosas color champagne con el tallo visto. Atrás quedó el ‘meneito’ o paniculata (Gypsophila paniculata), que a veces se usa en bodas de plata y oro para rememorar el ramo del casamiento.

Aunque entre las flores y plantas de este establecimiento podemos encontrar algunas chipioneras, también hay ejemplares procedentes de países como Colombia y Ecuador aunque no son ni mucho menos especies exóticas: se trata de claveles, por ejemplo, que suplen a los de aquí en determinadas épocas. Otro dato curioso es que Holanda sigue siendo una potencia arrasadora en el terreno y es paso obligado para la distribución de prácticamente toda la flor cortada.

Eso sí: venga de donde venga, una aspirina en el agua ayuda a las flores a sobrevivir más tiempo en el jarrón; no se trata de ninguna leyenda urbana. Aunque también hay otras pastillas fertilizantes que ayudan, las Fertiplan, que es un producto con muy buena salida en el establecimiento.

Floresta está en Avenida de Portugal, 1 y tiene página web.

 

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