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Bebés reborn: capas de hiperrealidad

Por mucho que sepas que es un muñeco, es prácticamente imposible cogerlo como tal. Metes la mano delicadamente por su espalda, como si fuera un recién nacido, y sostienes su cabeza. El muñeco no sólo parece un bebé: pesa como un bebé y la cabeza vacila como la de un recién nacido. Es mucho más que un juguete: es un reborn. En Cádiz son difíciles de encontrar: Inmaculada González es, seguramente, la única artesana en la ciudad que trabaja esta técnica minuciosa para crear niños hiperrealistas. Mira este vídeo (2,24 minutos) para ver sus obras:

Hace unos cinco años, Inmaculada vio en Facebook una foto de un hermoso bebé, tomada por una amiga de una amiga, y leyó que alguien preguntaba en los comentarios cuanto valía. Tras el sobresalto, miró el resto de la conversación y comprendió que se trataba de un muñeco hiperrealista, realizado por una artesana de Puerto Real, Montserrat Sánchez. Acabó comprando el reborn por 260 euros, un precio por cierto muy ajustado para estas obras: estaba de rebajas.

A partir de ahí surgió su interés de esta administrativa por esta técnica: estuvo tres años mirando tutoriales e instrucciones en internet, hasta que un día se dijo: “Yo lo voy a intentar” y se puso manos a la obra, aprovechando que su madre tenía un horno que no utilizaba y que podía emplear para fijar las capas de pintura. Ahora, dos años y un curso intensivo en Toledo después, se ha convertido en toda una artista y participará en la Expo-Reborn solidaria que se celebrará los días 9 y 10 de julio en el hotel Playa Victoria. De momento, las fotos que ha subido a Facebook de sus creaciones han suscitado tal expectación que ha tenido que decir que no a más de una persona interesada en comprar para que llegue algún reborn a la muestra. Se encontró de golpe con más de 500 mensajes en esta red social.

Inmaculada explica como elabora cada uno de estos bebés hiperrealistas. Inmaculada parte de un kit (cuerpo de tela y piernas, brazos, cabeza y en ocasiones barriga de vinilo). Es su lienzo. Estos kits son creaciones de escultoras realizadas ex profeso para esta técnica, que dan minuciosos relieves y detalles a cada figura. Es un mundo inimaginable para los no iniciados. Se hacen ediciones limitadas que hay que reservar con antelación y que vienen con un certificado. Y ocurre con estos kits como con los vestidos de alta costura: al igual que esas lujosas prendas se ceden a las actrices para que las luzcan en la alfombra roja, las escultoras ceden el primer kit a una artesana destacada para que lo pinte. Y es que el kit no tiene mucha presencia, pero la figura terminada sí y en internet, donde se venden y compran estos muñecos, la imagen es algo básico, imprescindible. O sea que el kit se regala a cambio de una buena foto y de promoción.

reborn
Antes y después: el kit, junto a la obra terminada.

Lo normal es que uno de estos conjuntos de piezas de silicona cueste en torno a los 80 euros, aunque los hay desde 70 y también mucho más caros, como los que formaban parte de ediciones ya agotadas, que pueden costar 300 euros en Ebay. Hay copias chinas a unos 30 euros, explica Inmaculada, que asegura que nunca ha experimentado con estos muñecos asiáticos: después de todo, hay que meterlos al horno repetidas veces y se necesita una cierta garantía sobre la no toxicidad de los vapores que desprenden los materiales.

Una vez con el kit en casa, comienza la labor: capas de pinturas (un mínimo de 30) cada una de las cuales va horneada unos ocho minutos a 130 grados. Un ejemplo: se hace la capa de las venas, una de las primeras. Hay que calcular bien los colores, tener en cuenta las superposiciones. Por eso las venas, que se ven oscuras cuando el reborn está terminado, son en realidad de un turquesa algo oscurecido. Una vez realizada esta capa con todo detalle, se mete al horno y se deja enfriar. Y a por otra capa. Y otra. Y así, sucesivamente. El pelo, si va pintado, se hace en varias capas para que haga un efecto de tres dimensiones.

La labor es extremadamente minuciosa y se revisa hasta el último detalle. Los ojos son de cristal. Los huecos de la nariz se practican y después se coloca fieltro para simular la oscuridad de una nariz natural y para no dejar huecos en el muñeco. El relleno, que tiene que dar peso, también es especial. El pelo y las pestañas (fibras finísimas que se colocan una a una) son naturales, de alpaca, de mohair…  A los muñecos se les colocan imanes por dentro para fijar el chupete, si lo lleva, o el lacito de la cabeza si se trata de una niña.

Se tarda mucho en hacer una de estas obras, aunque Inmaculada nunca ha contabilizado las horas. Trabaja por la mañana y por la tarde se dedica a su hobby “a ratos”. Puede tardar en terminar uno un mes, aunque el plazo es difícil de calcular porque tiene la costumbre dejar trabajos a punto de finalizar, a falta de las capas de barniz, para hacer ese proceso en varios simultáneamente. Pero sólo detalles como las cejas, por ejemplo, pueden tener dos horas de faena.

Inmaculada trabaja en su casa, en la barriada de La Paz, en un pequeño taller con mucha luz –algo fundamental a la hora de pintar- y un orden perfecto, donde hay dos reborns ya iniciados y bastante más kits dentro del armario, esperando su turno.

reborn y taller
Arte en casa: el taller de Inmaculada

La técnica de los reborns surge en la Segunda Guerra Mundial. Como no podían comprar nuevas muñecas, las madres alemanas pintaban y repintaban las de sus hijas, dando lugar a unas nuevas y de aspecto mucho más realista. Curiosamente, lo que nació como una forma para burlar la escasez se ha convertido en un hobby nada barato, por lo que, aunque los reborn se venden, es difícil recuperar la inversión. No sólo son los kits: las pinturas son especiales y caras. La pareja de ojos de cristal no vale menos de 20 euros. Hay que añadirle el pelo, los imanes y la ropa, que es ropa de verdad, de bebé, y todos los detalles inimaginables. De ahí que estos muñecos no sean precisamente baratos: Inmaculada piensa venderlos entre 300 y 500 euros.

Y, pese al precio, tienen demanda. Para esta artesana, estos no son artículos muy apropiados para niños, pese a que hay gente que se los lleva como juguete infantil. “Son más bien objetos de coleccionismo”, explica. Lo que sí destaca es una cosa curiosa: tienen un efecto beneficioso para las personas que padecen Alzheimer, hasta el punto de que hay un centro en Granada, San Juan de Dios, que ha adquirido un par de bebés hiperrealistas. Inmaculada explica que una chica que adquirió una de sus creaciones la llevó para enseñársela a su madre a un centro para personas que padecen esta enfermedad degenerativa y otra interna que hacía años que no hablaba se emocionó tanto al verlo que volvió a hacerlo, y hasta fotos se hizo con él.

Esta gaditana no acepta encargos, sino que va haciendo lo que le apetece, a su gusto. Prefiere elaborarlos a su manera; por ejemplo, no entiende cómo hay quién quiere agujerear los lóbulos de las orejas para ponerles pendientes porque no le gusta ni el proceso –podría dañar las capas de pintura- ni el resultado, ya que las niñas “parecen viejas” con estos adornos.

Pese al evidente grado de virtuosismo que ha alcanzado, Inmaculada nunca ve a sus reborns terminados, sino que piensa que aún está aprendiendo, porque va probando cosas diferentes. En julio habrá ocasión de que los gaditanos puedan comprobar por sus propios ojos cómo son sus obras.

Expo Reborn Solidaria

Los días 9 y 10 dejulio se celebra la tercera Expo Reborn Solidaria en el Hotel Playa Victoria, donde se expondrán para su venta estos muñecos elaborados por unas quince autoras procedentes de la provincia (Puerto Real -Montse es la organizadora-, San Fernando, Chipiona, Sanlúcar, Barbate y Jerez) y de ciudades todo el país. El horario es de once de la mañana a dos de la tarde  y de cuatro a ocho de la tarde, y el precio de la entrada se cobra en especie, a cambio de alimentos no perecederos, sacos de dormir, leche, zumos y caldos con destino a la asociación de ayuda a los sintecho Calor en la noche.

Además, se sorteará una reborn de silicona y el 100% de lo recaudado irá destinado a la operación de Marcos Carribero en la clínica Children de Boston,  un niño de 13 años con graves cardiopatías desde su nacimiento.

Inmaculada llevará al menos seis obras, precisamente las que puedes contemplar en el vídeo. Puedes ver más imágenes en la página de Facebook de la autora.

 

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