¿Hablamos?

Mismo trabajo, aventura nueva

 Quién les iba a decir a Manoli y a Carmen que, después de décadas trabajando en el mismo sitio, un día abrirían la puerta nerviosas, estrenándose y con mucho que aprender. Porque siguen en la misma peluquería de siempre, pero ahora no son las empleadas, sino las empresarias: Las niñas de Carlos.

peluquería las niñas de carlos
Las socias Manoli (izquierda) y Carmen, ‘armadas’ con secador y laca.

Esta peluquería abrió sus puertas nada menos que en el año 68. La fundó Carlos López Rodríguez y la llamó Carlos Macavi, aunque con el tiempo cambió el nombre y se quedó sólo en Carlos. Allí entró a trabajar en el 86 Manoli Alba y cuatro años después, Carmen Dulce. Este sector, el de la peluquería, no se caracteriza precisamente por la estabilidad laboral, reconocen. “Pero Carlos ha preferido siempre cuidar lo que tiene; ha preferido profesionales porque ve que la clientela está contenta”, explica Alba.

Durante todo este tiempo, alguna vez se habían imaginado como dueñas del establecimiento donde trabajaban. O independizándose y creando su propio negocio. Pero siempre habían sido sueños. No parecía que fuera a suceder ni siquiera cuando Carlos López se jubiló, hará ya diez años, aunque eran muchas las clientas que las reclamaban como ‘herederas’ naturales del negocio. Pero, para su sorpresa, fue el mismo Carlos quien se lo acabó proponiendo a las ahora socias hace un par de años. Desde finales de enero de este año, Manoli y Carmen son las orgullosas propietarias de una peluquería que mucho ha cambiado desde entonces. Han pasado de la ilusión al miedo por convertirse en empresarias, del miedo a poner manos a la obra para modernizar su peluquería, y de ahí a estar muy contentas con la respuesta de la gente, aunque aún algo inquietas por tener que enfrentarse a los “recibos”. Las ahora socias consiguieron sin problemas un crédito y se embarcaron en una obra que dejó al establecimiento irreconocible y a algunas clientas despeinadas, porque la fidelidad de algunas parroquianas llegó a tanto que pasaron semanas sin ir a peinarse a la espera de la reapertura. “Otras nos reñían por la calle por tener cerrado”, explican. La reforma, que ha dejado la entrada practicable  para sillas de ruedas y carritos de niños y un interior muy diáfano, pasó muy deprisa y se hizo más llevadera con la intervención de la familia, cuyas aportaciones son ahora visibles en la renovada peluquería. Manuel Carrera Cortés, diseñador gráfico y hermano de Carmen, empleada del establecimiento, es autor del nuevo logotipo que luce sobre la puerta. Natividad Pérez, que es sobrina de Manoli y toda una artista de las manualidades y la artesanía, ha reciclado peines, creado cajas y envuelto de color cualquier detalle que pudiera desentonar con la nueva decoración.

PELUQUERÍA LAS NIÑAS DE CARLOS
Objetos reciclados y embellecidos por Natividad Pérez.

Por fin, el día 4 de abril de 2016 abrió las puertas la peluquería con nueva dirección y su  nuevo nombre. Las socias le dieron bastantes vueltas, pero finalmente decidieron homenajear al que fue su jefe durante décadas, al que hizo posible el sueño de convertirse en propietarias: a Carlos. Al fin y al cabo, ya todo el mundo les llamaba “las niñas de Carlos” en el barrio ¿Por qué no llamar así al establecimiento?  Carlos, al principio, no se lo creía. Y cuando se lo creyó, se le saltaron las lágrimas por el gesto de Manoli y Carmen.

peluquería las niñas de Carlos
Logotipo de la peluquería, obra del diseñador gráfico Manuel Carrera.

El día 4 de abril fue lluvioso, pero la clientela llegó. Algunas de las habituales estaban esperando, impacientes, y no dejaron pasar ni un día. También llegaron caras nuevas, atraídas por los cambios. Ellas hacen lo posible para que su clientela acuda: además de sus años de experiencia, ofrecen al cliente nuevas ofertas (8 euros peinar de lunes a miércoles, 18 euros cortar y peinar toda la semana, un descuento en color los martes y tarjetas de fidelidad) y “mucha ilusión”. De momento, la fórmula está dando resultado. Además, son bastante optimistas sobre la evolución de un sector que ha estado muy castigado por la crisis y por el aumento del IVA. “Yo veo buenas perspectivas. La verdad es que si me lo hubiera propuesto hace siete años, me lo hubiera pensado”, reconoce Manoli. La peluquería, además de local, estrenó recientemente una página de Facebook en la que todas las opiniones le dan cinco estrellas. “Si amas lo que haces ni los lunes te quitan las sonrisas”, proclaman en uno de los memes que comparten en este perfil en la red social, donde informan de novedades como la wifi gratis en el establecimiento y donde han hecho constar el agradecimiento a Carlos López por “haber valorado años de entrega y esfuerzo”, a la clientela por su fidelidad, a la empresa que les ha realizado la reforma por el resultado, a familiares y amigos por todo el apoyo.

Peluquería las niñas de Carlos
Antes y después de la reforma.
La peluquería Las niñas de Carlos está en la calle General García Escámez, 5 (muy cerca del mercado Virgen de  Rosario –Varela-). Mapa aquí. Teléfono 956 018 528. También en Facebook.
 

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